LA VÍA NEGATIVA


LA VÍA NEGATIVA

Qué es Dios, no se sabe: Él no es luz, ni espíritu, ni verdad, ni unidad, ni uno, ni otro, no es lo que llamamos divinidad: Ni sabiduría, ni intelecto, ni amor, ni voluntad, ni bondad: Ni una cosa, y tampoco una no-cosa, una esencia, un corazón: Es lo que ni yo, ni tú, ni creatura alguna, antes de devenir lo que Él es, jamás sabremos.

-Angelus Silesius.

La vía negativa reconoce que el acercamiento a Dios se da siempre desde la limitación del lenguaje, desde la limitación del intelecto, desde la negación de comprender que lo que de Dios decimos o creemos no representa mas que una posición experiencial. Con todo, echamos mano de todos estos enunciados para acercarnos a lo divino porque no hay otra forma de hacerlo; entendiendo que el concepto mas elevado que el hombre puede tener de Dios, siempre estará contenido dentro del ideal humano de una personalidad finita.

Para la viejecita que mira al cielo con esperanza, Dios puede ser su “ayudador”, para el filósofo que juega con intrincadas y complejas teorías de números y palabras, Dios puede ser la “esencia máximamente coordinada de la perfección”. Aun así, ambos, viejecita y filósofo, están al mismo nivel de conocimiento sobre lo que Dios no es, porque, ¿Cómo puede ser Dios grande si lo grande se define en comparación a otra cosa de la misma naturaleza? ¿A qué compararemos a Dios? ¿Es Dios luz? ¿Qué Luz? Siempre nos vemos experimentando ese impulso irresistible de simbolizar su naturaleza infinita a través de todo tipo de frases resumidas como: “Dios es como una montaña”, “Mi Dios es como el Océano”, “Dios es como una Gallina que cuida a sus pollos”, “Dios es mi torre fuerte” etc., que en última instancia funcionan como concesiones de nuestra propia mente a la imposibilidad de comprender lo que nosotros mismos llamamos eterno, infinito, oblicuo, omnipotente, omnisapiente, todopoderoso, etc.

La vía negativa no cuestiona al creyente, cuestiona el uso del lenguaje para describir al Indescriptible, para expresar lo Inefable; y al negar lo que se ha dicho de Dios, mantiene la verdad en su estado mas prometedor. “Sé que Dios no es eso, por lo tanto, estoy más cerca de él”.  Muchos dicen, ¿No se perderá el hombre en la oscuridad de estas abstracciones nebulosas? bueno, depende de la perspectiva. Algunos les puede ser muy satisfactorio el hablar en términos antropomórficos, “La mano de Dios me tocó”, “Los ojos de Dios me cuidan”, “Dios sopló sobre mí”; mientras que otros prefieren callar. Los ascetas místicos cristianos usaron el silencio y la contemplación como un “oscuro salto” hacía la unión con Dios, otros mas como los cínicos se interesaban mas en la interrupción del proceso mental que en las complejas explicaciones. Los monjes Zen creen que la vida espiritual no es posible a menos que seas capaz de guardar silencio. Aunque es una corriente minoritaria de la filosofía, (que no sería lo mismo que la teología negativa mística) la podemos ver en esa ironía de Sócrates de saber que sabe por medio de la aceptación de no saber nada.

Conclusión: el postulado fundamental de esta visión sobre lo espiritual es que muchas de las preguntas que nos planteamos y muchas de las dudas que nos aquejan tienen solución en el abandono de ese exhaustivo vicio de intentar saberlo todo. Callar, vendría a ser virtud; reconocer la limitación, arrojarse a la duda para entender, ver a través de la propia ignorancia, vivir entendiendo que la satisfacción no siempre viene del saber sino muchas veces del perder.

Published by ElDiosDelNorte

Un mensajero de Orvonton me susurra pendejadas al oído.

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